¿Dónde se compra el tiempo?

¿Alguien se acuerda de lo que hizo en vacaciones? Mejor dicho ¿alguien se acuerda de la sensación de libertad y ligereza que sentía en vacaciones?… Intentemos no olvidarlo del todo…

Mi propuesta de hoy es comenzar la temporada agendando nuestros momentos de descanso y de ocio a la vez que cumplimos con nuestras obligaciones profesionales. Gestionar nuestro tiempo, aunque no lo parezca, es tan importante como la gestión emocional de nuestras relaciones.

Todos, en mayor o menor medida, necesitamos tiempo para nosotros, tiempo para pensar, para no pensar, para descansar física y mentalmente, para respirar lo que nos pasa y tomar las decisiones adecuadas. Eso del fluir se hace cada vez más complejo en la medida que tenemos más cosas con las que fluir; y esto es así porque no tenemos tiempo de fluir en todas direcciones.


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En cada momento hay una decisión que tomar. Hay algo que nos define, que nos proyecta al exterior y conforma nuestro futuro más inmediato. ¿Y si queremos dejar de actuar como siempre? ¿Y si queremos abandonar algunos hábitos equivocados?… ¿Cómo lo hacemos si no tenemos tiempo para plantearnos qué es lo que queremos? Necesitamos tiempo pero no hay un lugar donde comprar más; por lo tanto no hay otra opción que gestionar mejor nuestro tiempo, priorizar, aprender a delegar, focalizarnos en una opción a desarrollar y abandonar las demás.

A veces somos como los niños pequeños, que lo queremos todo y al final nos quedamos sin nada. Ser adulto es una aventura y tiene sus ventajas.