Peregrinaje urbano

Los artistas cumplen una función social. Comparten con el espectador el resultado de sus introspecciones. En el proceso creativo se descubren y solucionan conflictos que son íntimos y a la vez universales. Idealmente el artista y el espectador comparten un proceso curativo que nos hace más sabios a todos. Hay creaciones inagotables y en ello reside la maestría del artista. Llevo un mes de peregrinaje urbano persiguiendo una revelación. Les cuento:

1. Lo de ahí fuera.

Primero fui a ver al artista británico-nigeriano Yinka Shonibare en la sala Alcalá 31. Su primera exposición individual en España, El Futuro del Pasado, se compone de una serie de bellas metáforas sobre la contradicción de nuestras sociedades globalizadas.

Me recordó una de las últimas intervenciones públicas de José Saramago donde con mucho esfuerzo expresaba que la situación actual del mundo ya no es una cuestión de ideologías sino de recuperar nuestra dignidad como hombres, como especie.

Imprescindible ir en el horario de las visitas guiadas (son gratuitas): los miércoles a las 12 horas, los sábados a las 12, 13, 18 y 19 horas y los domingos a las 12 y 13 horas. Hasta el 15 de Mayo. No se pierdan sus collages.


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En esta línea crítica con el sistema no dejen de ver Inside Job. Un premiado documental de Charles H. Ferguson sobre la crisis financiera en Estados Unidos desde dentro, con nombres y apellidos. 


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2. Lo de aquí dentro.

Un amigo me había hablado de No me abandones como una película de ciencia ficción extraña, diferente y fui a verla. Un ensamblaje sutil de emociones, un engranaje sensorial hipnótico de principio a fin. Casi sin querer quedé atrapado en la historia de amor imposible de sus protagonistas. Me dejó hecho polvo.


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Mark Romanek hace una adaptación impecable de la aclamada obra de Kazuo Ishiguro.El corazón de los hombres es demasiado pequeño para soportar emociones tan intensas, el vacío del que nace el amor es demasiado profundo. La película es un sollozo inaudible de melancolía infinita, el filo brillante de una desesperada maniobra de salvación.

Me recordó la angustia existencial de Air Doll de Hirokazu Koreeda. Una inquietante e increíble película japonesa que se estrenó hace un tiempo y que los amantes del cine no deberían perderse.


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Sigo con mi vida como si tal cosa y me voy a ver Incendies con una amiga. Este verano me invitaron a ver la obra de teatro que se estrenaba en Matadero. Me pareció tan fuerte el tema que no fui. Pero claro, anunciada la película y vista la potencia de las imágenes de Wajdi Mouawad decidí ir.


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La película es un primer plano de las difíciles relaciones personales en un entorno hostil. Muestra el proceso de reconciliación de sus personajes con el destino, no sólo con la herencia con la cual nacen sino también con la que dejan. Una reflexión sobre el odio y el poder del entendimiento, sobre el dolor y el perdón. El impacto de esta moderna tragedia griega nos dejó sin palabras. Salimos del cine y caminamos en silencio.

3. Entre lo de allí y lo de aquí.

Después de tanta intensidad decidí ir a ver algo más ligero. Opté por Howl de Rob Epstein y Jeffrey Friedman y Los chicos están bien de Lisa Cholodenko. Una es el testimonio de la lucha por la libertad de la generación “beat” que cimentó las bases de la contracultura de los 60 y la segunda un ejemplo de cómo parte de esas libertades han acabado siendo integradas o fagocitadas por el sistema.


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Allen Ginsberg fue activista, psiconauta, poeta y profundamente espiritual. Uno de sus poemas más conocidos, Howl, sirve de hilo conductor en la primera película. Un valiente alegato a la honestidad y a la libertad de expresión.
La segunda película nos muestra una familia de lesbianas en California cuyos hijos adolescentes quieren conocer a su padre. La aparición del donante pone de manifiesto la contradicción de los valores tradicionales en el seno de esta atípica familia convencional. Mis amigos y yo nos quedamos desencantados con el final de la historia.


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Tuve la misma sensación que cuando acabé de ver Comer Rezar Amar, basada en un libro de Elizabeth GilbertLa protagonista se separa y abandona su exitosa vida en Nueva York para viajar y encontrarse a sí misma. El final feliz de la película nos muestra a la protagonista siendo víctima de la misma dependencia afectiva inicial que la impide verse a sí misma como un ser completo.


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4. Se acabó.

Mi periplo cinematográfico termina en el teatro. Camas y Mesas es una interesante obra deEmilio Willians que programaban en la sala AZarte. Es una reflexión en tono de comedia sobre las relaciones de pareja y amistad. Los personajes cambian pero las historias se repiten, dentro y fuera del escenario. Nos enganchamos a ideales que nos impiden disfrutar de las oportunidades. Deseamos, sin darnos cuenta, aquéllo que nos destruyen. Tenemos miedo a la verdad y eso nos convierte en unos desconocidos.


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Cansado de tantas idas y venidas, volví a recogerme. Dejé pasar los días. Caí en la cuenta de que buscamos fuera lo que por impaciencia no encontramos dentro. Buscar sin más es perderse. La clave es cultivar en nosotros aquéllo que buscamos fuera. Descubrir y aceptar, apostar por nosotros y asumir riesgos.

Las personas estamos enlazadas de una manera invisible. Cuando curamos nuestras heridas liberamos al mundo de su yugo. Las obras de arte son hermosas cicatrices que atestiguan el proceso curativo del artista. Todos podemos vivir creativamente y prestar atención a aquéllo que incrementa el valor de las personas.

Para mi práctica de hoy me siento con la columna erguida y me dispongo para que la experiencia de la meditación surja sin esfuerzo. Focalizo mi atención en la respiración y dejo que las imágenes de este viaje sean absorbidas por mi corazón. La sangre lleva su esencia donde yo no soy capaz de hacerlo. El mundo descansa en mi interior. Confío en mi cuerpo. La respiración se ralentiza. Me dejo llevar y permanezco atento. El tiempo pasa. Mi corazón se vuelve ligero. Emerge la figura de un yo más sabio (istha devata). Respiro con una profundidad difícil de describir. Oleadas de energía e imágenes nuevas configuran el escenario de mi meditación. Descanso en este espacio, me fundo con él. Mi avatar piensa en vosotros y os hace llegar una parte de mi experiencia. Abro los ojos y todo vuelve a comenzar, pero yo no soy el mismo y quizás tú tampoco.

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